Historia de Ronda

Los romanos estuvieron establecidos aquí durante siglos.

Teatro romano en las ruinas de Acinipo. Ronda La Vieja.

La presencia humana más antigua documentada en Ronda se remonta al Neolítico y a la temprana Edad del Cobre (milenios V – IV a.C.) con asentamientos de tipo estacional y se localiza en el actual barrio de la Ciudad. Sin embargo, la presencia del hombre por estas tierras es mucho anterior. De ella son buena prueba una serie de yacimientos en cuevas, entre  los que destaca la Cueva de la Pileta, por ser uno de los mejores  exponentes  del arte rupestre del Paleolítico andaluz.

Según algunos autores, los orígenes de Ronda son celtas quienes en el siglo     VI a. C. la llamaron Arunda.

Posteriormente los fenicios se instalaron en una aldea cercana que llamaron Acinipo.Pero Ronda como tal fue fundada como consecuencia de la Segunda Guerra   Púnica, durante la campaña que el general romano Escipión llevó a cabo contra los cartagineses que dominaban la Hispania a finales del siglo III a. C.   Es entonces cuando se mandó construir el Castillo del Laurel o  Laurus el cual favoreció el asentamiento de la población a su alrededor y alcanzando en tiempos de Julio César el rango de ciudad, y sus habitantes, y los de la vecina Acinipo, la cualidad de ciudadanos romanos. Los historiadores antiguos confundían Ronda con Acinipo, de ahí que está última recibiera el nombre de Ronda la Vieja.

Con los visigodos, Ronda debió de ser un poblado pequeño y se convirtió en puesto vigilante donde repostaban las tropas que se encargaban de vigilar las costas del peligro berberisco.

Los historiadores musulmanes están de acuerdo en que Ronda en su origen fue solo un castillo y una pequeña población, que llamaron Izna Rand Onda, u Onda simplemente, que quiere decir Ciudad del Castillo. Este castillo fue conquistado en el 711 por los berberiscos. Ronda, de simple castillo, pasó pronto a ser ciudad que tenía bajo su dependencia una región. El sur de Andalucía fue dividido en cinco coras o kuras, siendo Ronda capital de Tacoronna.

Con la desintegración del califato de Córdoba, la cora de Takurunna pasa a convertirse en la Taifa de Ronda, un reino independiente, y será durante este período cuando se crea la mayor parte del patrimonio monumental con que cuenta el casco histórico de Ronda y los arrabales.

Ronda 1549

Durante el último periodo de la dominación musulmana la posición privilegiada de Ronda tiene gran importancia, ya que su proximidad a los territorios conquistados por los castellanos le supondrá eregirse, tanto a la ciudad como a la comarca, en enclave fronterizo de especial importancia. Su dominio va a alternarse entre el reino nazarita de Granada y el de Marruecos.

La conquista de Ronda, por el rey Fernando el Católico, fue vital para el posterior desarrollo de las últimas campañas en el Reino de Granada. La entrega de la ciudad se realizó el día de pascua del Espíritu Santo, el 22 de Mayo de 1485. La conquista de Ronda fue uno de los mayores triunfos del final de la guerra de Granada y representó un duro golpe para el poder musulmán en Andalucía.

Con la conquista de la ciudad por los Reyes Católicos se producirán profundas transformaciones económicas y culturales que aún hoy es posible apreciar en la fisionomía de la estructura urbana: apertura de plazas antes inexistentes, ensanches de calles, etc.

El siglo XVIII es la época más importante de Ronda. La población seguirá extendiéndose por el barrio del Mercadillo, de abajo hacia arriba, avanzando hacía la parte más llana del mismo. La ciudad cobra un gran ímpetu constructivo cuyo exponente más notorio es la construcción del nuevo puente que pondrá en comunicación las dos partes de la ciudad, salvando el más importante obstáculo que impedía el desarrollo de la ciudad por la parte más plana de la ciudad.

La Guardía Civil asalta a los bandoleros escondidos en la Cueva del Gato.

Emboscada a bandoleros en la Cueva del Gato.

La imagen romántica de la ciudad se forja, sin duda, durante el siglo XIX, con el bandolerismo y la tauromaquia causando una profunda impresión en muchos insignes viajeros. Ambos aspectos se han convertido desde entonces en símbolos de nuestra cultura y tradición. No obstante, la riqueza cultural y tradicional de Ronda es mucho más amplia y diversa que estos agradables tópicos, y es en esa diversidad en la que se basa el atractivo actual de Ronda.